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martes, 3 de julio de 2018

ORACIÓN CONTRA ENEMIGOS A LAS TRES POTENCIAS


la Reina María Lionza junto con el Negro Felipe, el Cacique Guaicaipuro forman las “Tres Potencias” venezolanas. Ellos son la base fundamental de un cielo de deidades y espíritus divididos jerárquicamente en “Cortes”. Dentro de ellas, una entidad puede pertenecer a varias, como por ejemplo es el Caso de la Virgen de la Caridad del Cobre, que pertenece a la corte celestial y a su vez, por sincretismo a la corte Africana, como Ochún, a la cual, rinden culto en la santería.
 
Hay que destacar que por encima de la Reina María Lionza se encuentra La Santísima Trinidad, Padre, Hijo e Espíritu Santo, así como La Virgen María, la cual a su vez forma parte de la corte celestial.
 
La Reina María Lionza, es considerada dentro del mundo del espiritismo como la reina de las cuarenta legiones, formadas por diez mil espíritus cada una, y ella es quien preside el Altar Mayor y todos los Altares de sus hijos.
 
A la Reina, que habita en la Montaña de Sorte, la suelen representar como una bella señora vestida con un manto azul, plumas de colores y joyas, sentada sobre grandes boas o dantas y acompañada de pumas, jaguares o chivos. Ella es quien vela por el bienestar de sus hijos, tanto en el amor, como en las necesidades económica o en la salud y la leyenda señala que María Lionza manifiesta su presencia a través de una mariposa azul.
 
ORACIÓN
 
Oh Dulce y milagrosa Maria Lionza,
dechado de belleza y bondad,
que con Guaicaipuro, vigoroso Cacique,
vencedor de cien batallas
y el celebrado y poderoso Negro Felipe,
firmáis una trilogía de poderes sobrenaturales.
 


Con la mayor devoción y anhelo os ruego
calméis mí existencia
para que la vida sea mas llevadera,
alejando de mi senda enemigos y envidiosos,
criminales y ladrones,
tramposos, y embaucadores
y en cambio me vea rodeado
de amigos desinteresados,
bondadosos y altruistas
y consejeros acertados.
 
Amen.
 
(Se repite tres veces
y se reza un Padre Nuestro).

¡Oh gran poder de Dios Omnipotente!
 
Celador de los bienhechores 
y consuelo de los afligidos,
a Ti Padre Celestial
te imploramos que nos bendigas
y que nos des permiso
para trabajar el camino espiritual
y así hagas posible
la elevación de nuestra materia
cuando sea necesario, pero siempre,
para ayudar al prójimo.

Nosotros deseamos
que sea un espíritu de buena luz
el que venga a nuestra materia
o a la de otro hermano mío,
para que nos llene de paz y sabiduría,
y para saber llevar en calma
nuestra vida terrenal.

Te lo rogamos Padre:
por nuestra reina Maria Lionza,
por el Negro Felipe,
por el Indio Guaicaipuro,
así como por todos los espiritus de luz
de bondad y de buena voluntad
que luchan incansablemente por cumplir tu palabra.

Guíanos al refugio espiritual
donde hemos de encontrarnos
con nuestro espiritu protector
el cual nos enseñara más
sobre el hermoso camino espiritual.
 
Amén
 
María Lionza o Yara fue una mujer indígena princesa de su tribu; era hija del Cacique Yaracuy, nieta del cacique Chilúa y biznieta del cacique Yare.


Según la leyenda, Yara era una princesa indígena, que fue raptada por una enorme anaconda que se enamoró de ella. Cuando los espíritus de la montaña se enteraron de lo sucedido, decidieron castigar a la serpiente haciendo que se hinchara hasta que reventara y muriera. Luego nombraron a Yara dueña de las lagunas, ríos y cascadas, madre protectora de la naturaleza y reina del amor.

De hecho, hay quienes afirman que el vocablo Yaracuy significa "lugar de Yara".

La leyenda de Yara sobrevivió a la conquista española, sufriendo algunas modificaciones.

Así fue como tomó el nombre católico de Nuestra Señora María de la Onza del Prado de Talavera de Nivar; denominación que con el paso del tiempo se convertiría en María de la Onza o María Lionza.

El culto a María Lionza se remonta al tiempo previo a la llegada de los españoles a territorio venezolano en el siglo XV. Los indígenas que habitaban lo que hoy se conoce como el Estado Yaracuy, veneraban a Yara, Diosa de la Naturaleza y del Amor. De acuerdo a la descripción que los indígenas hacían de Yara, ésta era una mujer triste de grandes ojos verdes, pestañas largas y amplias caderas. Olía a orquídeas, su sonrisa era dulce y melancólica, los cabellos lisos y largos hasta la cintura, con tres hermosas flores abiertas tras las orejas. Según la leyenda, María Lionza (Yara) fue una doncella Nívar, hija encantada de un poderoso cacique de Nirgua.
 
 
 

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