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lunes, 28 de mayo de 2018

ORACIÓN A SAN ONOFRE ERMITAÑO PARA PEDIR DINERO


Nació San Onofre en  Egipto  y vivió algún tiempo monje en el Monasterio Ericio, en  Tebas. Es patrono muy milagroso de todos los que tienen dificultades económicas, ya que él vivió toda su vida en la pobreza más extrema, dedicando su vida a Dios.

Glorioso San Onofre, humilde eremita
a quien he escogido para que seas 
mi abogado y protector particular
y en quien deposito toda mi fe y confianza:

 
Concédeme que yo pueda sentir
tu presencia y protección
así como los efectos de tu poderosa intercesión
ante nuestro Dios y Señor,
ya que por haber hallado tú gracia ante Él,
por tus muchos méritos y sacrificios,
encontrará mis súplicas
más agradables a su presencia.

En tus manos deposito hoy
todas mis necesidades económicas,
la solución a las deudas que me afligen,
y en particular esta que me abruma sobremanera
y que pongo bajo tu protección especialmente:

(Hacer la petición)

Alcánzame, pues, este favor,
San Onofre, santo mío, ayúdame,
no dejes que por tanto problema y dificultad
caiga en el desánimo y la desesperación
sin poder solventar
todos mis problemas económicos
y tener el dinero suficiente
para realizar todos mis proyectos
para así también poder ayudar
a quienes dependen de mi
y a todo aquel que lo necesite.
 
¡Bendito San Onofre!
en el nombre del Gran Poder de Dios,
Creador de todo el Universo,
te pido que veles por mi
que postrado a tus pies
para presentarte mis necesidades
recurro a tu bondad y generosidad.

Quedo pues, bendito San Onofre
a la espera de tu necesitada bendición,
para conseguir lo que te pido,

con toda mi fe y devoción.

Amen.

Rezar 3 Padre Nuestro,
 un Ave María y un credo.

Encender una vela amarilla para peticiones
de dinero y verde para peticiones de trabajo.
 
Su festividad es el 12 de Junio

La vida Penitente.
 
Nació San Onofre en  Egipto  y vivió algún tiempo monje en el Monasterio Ericio, en  Tebas, y habiendo oído hablar de la vida que llevaron el Profeta Elías  y San Juan Bautista en el desierto y que esta era la vida más perfecta, vivir en soledad apartado de los hombres, y dependiendo de la providencia de Dios y no en la comunidad donde hay tantas ayudas y socorros, se determinó a seguir lo que le decían que era más perfecto y saliendo del monasterio, entró en el desierto. Allí vió una luz que iba delante de él, guiándole, y quedó algo turbado no sabiendo lo que era ni que hacer, cuando oyó una voz que le decía:
 
"No temas, yo soy tu ángel custodio que he venido a guiarte en esta jornada, la cual es muy agradable a Dios".
 
Vivió San Onofre setenta años en el desierto , y al cabo de ellos encontró en el a San Paphnucio, a quien dio cuenta de toda su vida y como en la soledad había padecido mucha hambre, sed, calor  y frio, y que había sido socorrido por su Santo Ángel en sus necesidades hasta que el Señor le llevó a una cueva donde halló una palma con dátiles, y una fuente para sustentarse.
 
Fue varón santísimo que vivió siempre en penitencia y mortificación y anduvo siempre cubierto todo de su propio pelo y de unas hojas de árboles.  
 
Sabiendo el día de su muerte, le encargó a Paphuncio su entierro. Luego que dio fu espíritu a Dios, y se oyeron cantos de ángeles, que alababan al Señor.
 


Murió el 12 de Junio del Año 280.



Meditación de la de la salvación

La mayor parte de los mortales viven en una vana esperanza de entrar en el Cielo sin hacer méritos. Ninguno quiere ser condenado, ninguno cree serlo, y ninguno hace lo que debe, para no serlo. Piensan siempre en la bondad de Dios y nunca en su justicia. Se alegran ante la vista del buen Ladrón y no reparan como este penitente se convirtió a tiempo, en un momento en que todo el mundo desamparaba a Nuestro Señor Jesucristo, y que obedeció, a la primera inspiración, que Dios le dio.

 
¿Sobre qué, pues, apoyas esa vana confianza de tu salvación? ¿es sobre tus buenas obras? ¿dónde están? ¿es sobre los méritos de Nuestro Señor Jesucristo? verdad es, que son de valor infinito. El te ha redimido fin que por tu parte hayas cooperado en cosa alguna pero no te salvarás si no cooperas en tu salvación.

Es posible qué fundes tu esperanza sobre la bondad de Dios: pero ¿es posible que tu seas malo porque Dios es bueno?

Trabaja pues, con temor, y temblor, para conseguir tu salvación. San Pedro lloró su pecado todo lo restante de su vida, y también la Magdalena, aunque entre ambos, estuvieron seguros de que sus pecados estaban perdonados.
 
Los Santos, temblaron en la hora de la muerte  aunque se desvelaron en los desiertos y tu ¿no temes nada?
 
¿De donde nace esta insensibilidad sino de tu poca Fe? Yo tiemblo, decía San Bernardo, cuando pienso que he de morir, porque no sé quien me recibirá en el otro mundo.

Ruega por los que presumen de su salvación.
 

ORACIÓN
 
Señor Dios, Padre Nuestro,
que diste a tu Santa Iglesia
al bienaventurado San Onofre,
confesor tuyo, para qué fuese
dechado de la austera vida eremítica:
concédenos que
asistidos con su intercesión,
y enseñados con su ejemplo,
amemos la santa soledad del alma y cuerpo.
 
Escucha Señor, la súplica
que por su intercesión te hago,
y ten a bien concedérmela
para remediar los males y penas
que siento en mi alma
cuando no puedo resolver
mis necesidades y las de mi familia
por mi mismo y sin ayuda,
aún intentándolo con tesón y perseverancia. 
 
Amen.


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