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sábado, 26 de mayo de 2018

ORACIÓN A SAN SIMEÓN EL SOLITARIO PARA PROTECCIÓN DE VIAJEROS, EMIGRANTES Y LOS QUE VIVEN EN SOLEDAD


Bendito San Simeón de Trier,
viajero y solitario,
que pasaste por la vida
siendo ejemplo de humildad,
pobreza y perseverancia.
 
Tu que guiaste a tantos
por los caminos de los santos lugares,
protégenos hoy desde la gloria
a los que nos vemos en la obligación
de viajar, de emigrar, de peregrinar.
 
Cuídanos en los caminos
y mantennos a salvo de peligros,
accidentes, acechanzas y enfermedad.
 
Danos voluntad y perseverancia
para alcanzar nuestras metas,
y acompáñanos en nuestra soledad,
sobre todo a los más enfermos y necesitados.
 
Protege especialmente a los niños
que obligados por las circunstancias
se ven obligados a realizar largas travesías,
fuera de sus hogares, de sus familias,
no permitas que sufran daños.
 


Acuérdate también de los enfermos,
de los que sufren dolor y depresión,
y la soledad les atenaza,
infúndeles fuerzas y vigor,
calma sus sufrimientos,
especialmente a_____
 
(Decir el nombre)
 
por quien te ruego en esta plegaria.
 
Gracias por tu bondad y compresión
para con los más pobres y desfavorecidos.
 
Amén.

SAN SIMEÓN, El SOLITARIO.

Su festividad es el 1 de Junio.

El Amor a la Soledad.
 
San Simeón, nació en Zaragoza de Sicilia de una familia de noble linaje.
 
Hombre culto, rico en virtudes y en letras, se fue a Jerusalén a visitar los Sagrados Lugares, y lo hizo con tan gran fervor y devoción, que ardía en amor de Dios visitándolos, y así se detuvo siete años, ejercitándose en guiar a los peregrinos, que allí iban con gran caridad.
 
Marchó al Monte Sinaí, y allí tomó el hábito de monje en el Monasterio de la Orden de San Benedicto, donde vivió dando gran ejemplo todo el tiempo y  sirviendo con gran humildad a Dios, en lo que le mandaba la obediencia.
 
Sintió el deseo de hacer vida de reclusión, y con licencia de su Abad se encerró en una celda, no lejos del Monasterio, y allí contentándose con pan y agua solamente, vivía dado a la meditación y contemplación de las cosas del Cielo.
 
Había prometido a su Monasterio, una limosna o pensión anual el Duque de Normandía, Ricardo, y envió a Simeón su Abad a Francia a pedirle que diese lo prometido, pero cuando llegó, éste ya había fallecido, tal y como el ya había profetizado, y allí pasó muchos peligros que también había predicho.
 
Pasó a Jerusalén con el Arzobispo de Tréveris, Popon, y volvió con él, pidiéndole por merced, que le dejase hacer vida reclusa en una Torre de Puerta negra, cerca de Treveris, que parecía mas una sepultura que una celda estrecha. Allí vivió con admirable ejemplo en todo, y  especialmente con una gran paciencia, como otro Job.
 
Resplandeció con muchos milagros y profetizó el día de su muerte, que fue el primer día de Junio del Año 1035.
 
Meditación de como el hombre es un peregrino
 
Peregrino eres sobre la tierra y caminas para el Cielo.
 
Ayer llegaste, y mañana has de partir.
 
Trata de no buscar honras, riquezas, ni vanidades, porque el tiempo es tan breve, que como quiera puede pasar. Trata de hacerlo como Peregrino, que en el camino va pensando en la tierra por donde camina, y sean todos tus pensamientos en aquella tierra de los vivientes, donde los Santos gozan con Cristo de la Bienaventuranza.

Si hubieras de estar mucho tiempo en el mundo, no sería raro que trataras de acumular riquezas,  pero siendo tan breve vida y tan incierta la hora de la muerte serias un necio  si echas mano de las cosas del mundo, como si hubieran de permanecer.
 
Bienaventurado el Peregrino que en todo lugar y tiempo de su destierro en éste cuerpo, se acuerda de la morada del Cielo, donde  gozan con Jesucristo los Santos en gloria eterna y descanso perdurable.

Acuérdate que eres Peregrino y que nada de las cosa de  esta vida podrás llevar contigo. Aquí quedaran todas tus honras; y riquezas. Las buenas obras podrás llevar.
 
¿Porqué quieres ser aquí tan rico y acumular propiedades, caminando tan aprisa, y después en tu casa verdadera, donde has de estar siempre, vivir pobre, y muerto de hambre?
 
Compra ricas joyas de méritos en  la peregrinación, para qué llegues a tu casa en el Cielo rico y vivirás rico y prospero en la gloria junto a Dios.
 
Ruega por los que peregrinan a Jerusalén. Por los que viajan por necesidad o buscando mejores condiciones de vida, por los que están solos, enfermos, deprimidos y hacen su camino en soledad.
 
ORACIÓN

Señor Dios que quisiste
que el Bienaventurado San Simeón
confesor tuyo,
descansase últimamente en Tréveris,
después de haber peregrinado
por tu Divino amor,
varias Provincias y Santuarios:
concédenos, que de tal suerte
visitemos con espirituales frutos
los sagrados lugares,
y que el fin de los caminos de esta vida
sea gozar de eterna quietud en la otra.
 
Protege Señor a caminantes, viajantes,
peregrinos y emigrantes,
para que en su camino
estén libres de todo peligro,
accidente y enfermedad.
 
Amen.


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